martes, 15 de julio de 2008

EL DEBUT DE CANO

REVISTA SEMANA ON LINE - www.semana.com - Fecha: 07/14/2008 -


Foto: Alfonso Cano - www.eltiempo.com


RAFAEL GUARÍN

En la película “Soñar no cuesta nada”, al encontrar la “guaca” de las FARC, un soldado exclamó: “¡Yo creía que el Mono Jojoy era un HP! Pero, no… ¡es un huevón!” La frase parece describir lo que piensa medio mundo, no sólo de Jojoy, sino también de Alfonso Cano, a propósito del inimaginable rescate de Ingrid Betancourt, de once heroicos miembros de la fuerza pública y de tres norteamericanos.

No obstante el monumental ridículo de Cano y compañía, la Operación Jaque no es estupidez fariana. Tampoco lo fueron las muertes del Negro Acacio, JJ, Martín Caballero, Raúl Reyes e Iván Ríos. Igual pasa con la captura de Martín Sombra, la entrega de Karina y los resultados de los primeros cinco meses de 2008: se desmovilizaron 1427 integrantes de organizaciones al margen de la ley, se efectuaron 1098 capturas y 651 terroristas fueron abatidos.

Esos y otros resultados llevan a que sea equivocado ver en las Farc una sola organización. El quiebre de comando, control y comunicaciones de la guerrilla; su inmersión en el narcotráfico; el debilitamiento ideológico y las alianzas con bandas emergentes las amenaza con la implosión. Nada de eso ocurre por azar. Es efecto de la persistencia de la administración Uribe y del respaldo permanente de los ciudadanos a la Política de Seguridad Democrática. También, de la tenacidad y templanza de las Fuerzas Militares y de la acertada conducción política del gobierno.

Aunque el debut de Cano se tradujo en este devastador golpe que hace añicos el juego de chantaje de las FARC y la lógica del terrorismo que subyace al secuestro y a la consigna del acuerdo humanitario, son varias las razones para no caer en triunfalismos.

En primer lugar, las Farc cuentan con alrededor de 8.000 miembros y mantienen importante capacidad destructiva. Están pensando en cómo emplearla para devolver los embates. La decisión de aguantar la ofensiva estatal y preservar fuerzas las llevó en la práctica a desmovilizar muchos guerrilleros y a camuflarlos en la población. Se trata de colocar sus unidades fuera del alcance de las operaciones militares, mientras se crean las condiciones para pasar a la ofensiva.

Su principal fuente de financiación se mantiene. El narcotráfico provee los recursos necesarios para aceitar el aparato bélico y procurar nivelar la ventaja que le lleva la fuerza pública. Gracias a esos ingresos es posible la compra de armas antiaéreas o el patrocinio de acciones terroristas de gran envergadura.

Además, los cultivos ilícitos produjeron una muchedumbre cocalera que las Farc no logran representar, pero que es cantera de nuevos militantes y apoyos. Para algunos de éstos el Estado encarna al enemigo. El tema no se debe subestimar. El controvertido censo de cultivos de coca, presentado por Naciones Unidas, estima que unos 80.000 hogares y unas 382.559 personas estuvieron involucrados en esa actividad durante 2007.

Junto a esto, la alianza de frentes guerrilleros con bandas emergentes al servicio de narcotraficantes en Vichada, Urabá, Bolívar, Córdoba, Meta, Guaviare y Guanía plantea otro obstáculo: a los mafiosos les conviene que no se disuelvan las Farc, al igual que a los circuitos financieros internacionales que mueven los millones de dólares generados por el negocio. Doblegar la voluntad de lucha de la guerrilla pasa por combatir esos grupos y enfrentar a quienes se benefician del lavado de activos. De no hacerlo, simplemente la “función” de las Farc la cumplirán nuevas organizaciones criminales.

Si bien en algunas regiones las guerrillas son auténticas congregaciones de traquetos, se debe reconocer que en otras zonas existen en la comunidad creencias, construidas durante más de medio siglo de la mano del Partido Comunista, que justifican la violencia y repudian al Estado. A pesar de ser casos excepcionales, es suficiente para que sean refugios y bases de reclutamiento.

Finalmente, dos elementos adicionales le ayudan a Cano. La complicidad de la revolución bolivariana le brinda una retaguardia estratégica y una vanguardia política. Empero, las consecuencias del rescate y de las computadoras incautadas a Raúl Reyes dan al traste temporalmente con la diplomacia fariana y con la maniobra del llamado “Grupo Contadora”. Igualmente, apuntaron los reflectores sobre Chávez, Correa y Ortega, restringiendo su posibilidad de acción. La caída de las caretas tiene a su estratagema internacional a apunto de colapsar tanto en América Latina, Estados Unidos y Europa y a algunos de sus protagonistas a un paso de la judicialización.

Y, segundo, la falta de unidad de los partidos políticos alrededor de la Seguridad Democrática y de su continuidad después de las elecciones presidenciales de 2010 estimula a las Farc a prolongar su agonía y a aprovechar las contradicciones propias de la lucha democrática. El desvencijado Secretariado, más formal hoy que real, tiene la esperanza de que el próximo gobierno cambie a su favor el escenario. Es la lección aprendida durante medio siglo.

Las Farc no están acabadas, pero están en ese ineluctable camino. La clave está en perseverar, en que los ciudadanos y el gobierno mantengan una posición de firmeza contra el terrorismo y no caigan en la trampa de la “solución negociada al conflicto social y armado”. Tal como están las cosas, no hay con quién negociar ni qué negociar. El ofrecimiento a Cano y Jojoy debe ser el sometimiento a la justicia, la verdad y la reparación.

Lo otro, camaradas, es soñar. Pero, al fin y al cabo, soñar no cuesta nada.

www.rafaelguarin.blogspot.com

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