miércoles, 16 de enero de 2008

RECOMENDADO

LEGITIMIDAD A CAMBIO DE REHENES MALTRATADOS
Joaquín Villalobos
EL PAIS - Madrid

Cuando comencé a conocer el conflicto colombiano me costó creer que los jefes de las FARC viajaban en vehículos con aire acondicionado y que sus campamentos tenían muchas comodidades; igual me sorprendió el evidente sobrepeso de algunos de sus comandantes. La guerra civil salvadoreña se explicaba por el exceso de poder del Estado, contrariamente, el conflicto colombiano se explica esencialmente por la debilidad del Estado en el control de su propio territorio. Colombia tiene lugares donde no hubo gobierno durante más de 40 años. Este vacío lo llenaron paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes y bandidos que se convertían automáticamente en autoridad, bajo la indiferencia o anuencia de los gobiernos

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sábado, 12 de enero de 2008

EL EJEMPLO DE DOÑA CLARA DE ROJAS

Publicado el sábado 12 de enero del 2008, El Nuevo Herald, Miami


RAFAEL GUARIN

''No siento rencor y pido respeto a Colombia'', dijo doña Clara de Rojas, horas antes de abrazar a su hija liberada por las FARC, junto a Consuelo de Perdomo. Esa frase resume una postura siempre ejemplar. Con sensatez nunca desfalleció en reclamar su libertad, al tiempo que comprendió que la responsabilidad es de los criminales de lesa humanidad que tienen hoy a 774 personas encadenadas en la selva.

Doña Clara aplicó el sentido común y entendió que el enemigo no eran las autoridades colombianas. Nunca se unió al coro de quienes las condenan y les exigen plegarse a todas y cada una de las exigencias de las FARC. En cambio, doña Clara se convirtió en un ejemplo de confianza y de apoyo a la gestión del gobierno. Supo que la prudencia era la mejor forma de allanar el camino para volver a encontrarse con su hija y evitar el peligro de terminar convertida en instrumento de propaganda guerrillera.

También tuvo la firmeza necesaria para no dejarse utilizar. Cuando Chávez, rebosante de mala fe, cuestionó la transparencia del gobierno Uribe al afirmar que las FARC no entregaban los secuestrados por no tener a Emmanuel, doña Clara permaneció en silencio y creyó en esa posibilidad. Cuando el canciller venezolano, Nicolás Maduro, sugirió la manipulación de la prueba de ADN hecha al niño, doña Clara le dio credibilidad. Dijo: ``Otros pueden hacer más pruebas; a mí, con ésta me basta''.

Con aguda inteligencia pareció darse cuenta de lo que no se percatan los presidentes franceses y otros despistados de la comunidad internacional. Que estamos frente a una macabra estrategia terrorista, donde la retórica fariana del ''intercambio humanitario'' y el ''diálogo'' son una trampa en un plan de guerra. El secretariado de las FARC lo recordó así el pasado 2 de enero, al señalar que su novena conferencia ''reafirmó la justeza de los planteamientos político-militares de las FARC, ratificó nuestras propuestas de solución política y acuerdos humanitarios'' (en plural), al tiempo que Marulanda anunció una ofensiva general. Es decir, apelar a la negociación y a los acuerdos humanitarios es parte de la estrategia militar con la que buscan acceder al poder y construir un nuevo Estado en los territorios del sur de Colombia, decisión a la que no han renunciado.

Esto evidencia porqué aceptar las condiciones que imponen las FARC para un acuerdo humanitario es una invitación al secuestro, para un nuevo acuerdo. Así se construiría una inadmisible e indefinida cadena de ignominia. Es la misma intención de la solicitud de una ''ley de canje permanente'' hecha por las FARC en 1998.

Pero doña Clara es la excepción. En su mayoría las familias de los secuestrados cayeron en el libreto redactado por las FARC hace más de una década. Para esa época, según el Mono Jojoy, había que colocarlas en contra del Estado, en desarrollo de una estrategia ''nacional e internacional'' de búsqueda de un ''canje de prisioneros''. Perversamente las transformaron en fichas de ajedrez.

Lamentablemente, sobran peones para esa tarea. Por ejemplo, la madre de Ingrid, Yolanda Pulecio, en la posesión de la presidenta argentina aseveró confiar ''más en las FARC que en el gobierno Uribe'' y que ''Uribe siempre ha interrumpido las negociaciones cuando ya se está al borde de lograr un acuerdo para un canje humanitario''. Y el esposo de Ingrid, Juan Carlos Lecompte, se apresuró en diciembre a indicar que ''fue el incremento de los operativos militares lo que impidió que se pudiera efectuar la entrega'' de los secuestrados, argumento fariano para tapar la mentira internacional de no tener a Emmanuel.

Con esta liberación no hay duda de que las FARC pretenden responder a los duros golpes recibidos y salvaguardar los avances conseguidos en el objetivo de la beligerancia, gracias al auspicio de Chávez y Piedad Córdoba. Eso explica que el día de la liberación demandaran acompañamiento internacional, reconocimiento de beligerancia de gobiernos extranjeros y a los familiares persistir en el ``canje humanitario''.

Doña Clara muestra el camino. No es cayendo en el juego de las FARC que lograremos la libertad de los secuestrados, tampoco magnificando y legitimando sus mentiras. Será coherencia, serenidad y firmeza contra el terrorismo las que los regresen a casa y nos lleven a la paz. Ojalá lo tengan claro su hija y Consuelo, a quienes enviamos un abrazo de bienvenida.

viernes, 11 de enero de 2008

RODRIGUEZ CHACIN Y EL APOYO CHAVISTA A LAS FARC


"Ehh...en nombre del Presidente Chavez...estamos muy pendientes de su lucha. Mantengan ese espiritu, mantengan esa fuerza y cuenten con nosotros.

"Los guerrilleros de las FARC responden: "Bien...." "Para Servirles.." "Felicidades"

Por último, el Ministro o la persona que está a su lado (no se ve bien en el video) se despide:"Cuidense camaradas"..

domingo, 6 de enero de 2008

RECOMENDADO - El Pais - Madrid


COLOMBIA Y EL SÍNDROME DE COPENHAGUE

MOISÉS NAÍM 06/01/2008

El asalto al banco no salió bien. Los ladrones que, en 1973, intentaron atracar el Kreditbanken de Estocolmo quedaron atrapados en el banco y tomaron como rehenes a varios empleados. La sorpresa no fue que los criminales tardasen seis días en entregarse; fue que los rehenes se hicieron amigos de sus secuestradores. El episodio dio origen al llamado síndrome de Estocolmo: un extraño proceso psicológico mediante el cual los secuestrados a veces desarrollan vínculos de solidaridad y simpatía con sus captores.

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sábado, 29 de diciembre de 2007

EL CAMUFLAJE TERRORISTA

Publicado el viernes 28 de deciembre del 2007

By RAFAEL GUARIN

Una vieja táctica contra el régimen democrático es hacer de los canales de participación política, las libertades y los derechos individuales armas para destrozar el Estado constitucional. La reciente sentencia de la Audiencia Nacional española referente al asunto EKIN desnuda esa conducta y cómo el terrorismo se camufla en la legalidad.

De acuerdo a la providencia, el inminente final de la dictadura franquista y el reconocimiento de los derechos de asociación, formación de partidos políticos y sindicatos produjo que a finales de 1974 ETA apostara a combinar la acción política legal con la armada.

La banda terrorista entonces decide lanzar sus frentes político, cultural y obrero a la legalidad. El objetivo de la ''teoría del desdoblamiento'' era desestabilizar el Estado democrático ''desde sus propias estructuras, aprovechando las fisuras y las anomalías que necesariamente presentaría''. De esa forma, construyó un entramado político, ideológico, internacional, económico y mediático que le servía de soporte. Mientras ETA se encargaba de la acción militar y era la ''vanguardia'' de la dirección política, la Koordinadora Abertzale Sozialista KAS, subordinada al aparato armado, ejercía la codirección política, adelantaba la lucha de masas y controlaba las restantes organizaciones de apoyo. A esto se agregó la ''lucha institucional'' de su brazo político, Herri Batasuna.

El mérito español es haberse dotado de herramientas jurídicas para enfrentar dicha amenaza con respeto absoluto del estado social y democrático de derecho. Otro ejemplo, además del fallo, es la ley orgánica de partidos de 2002 y la posibilidad de ilegalizar una organización política para evitar que atente contra el régimen democrático, justifique el racismo y la xenofobia o sea puntal político de un grupo terrorista. El caso de Batasuna.

Esta medida, coincidente con jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, existe también en Alemania. La ley fundamental la establece cuando el Tribunal Constitucional encuentre que por los ''fines y comportamiento'' de un partido se tiende a prescindir del ordenamiento constitucional liberal. Así sucedió en 1952 con el Sozialistiche Reichspartei y en 1956 con el Kommunistiche Partei Deutschaland.

En Francia la disolución de organizaciones políticas está a cargo del gobierno con base en facultades destinadas a luchar contra grupos de combate y milicias privadas. El evento más reciente es el de la organización ultraderechista y neonazi Unidad Radical.

Lo paradójico es que la democracia colombiana, amenazada por el narcoterrorismo, no cuente con mecanismos similares. En los años ochenta el proceso de paz con las FARC le permitió tener en la Unión Patriótica su brazo político. De acuerdo con la académica de izquierda Socorro Ramírez esa guerrilla no negociaba, ''al menos en principio, con la intención de desmontar el ejército popular, sino para darle una presencia política''. Jacobo Arenas, ideólogo fariano, reconoció que la táctica política de la guerrilla era la combinación de todas las formas de lucha de masas y las campañas electorales una de esas formas.

Igual táctica emplearon narcotraficantes para reformar la Constitución y prohibir la extradición. Pero los más avezados discípulos de las FARC fueron los narcoparamilitares. Partidos como Convergencia Ciudadana y Colombia Democrática, en que pululan parapolíticos, fueron canales para llegar al Congreso, gobernaciones y alcaldías. En cuanto a los partidos liberal y conservador la precariedad de sus controles internos y la complicidad con estructuras delincuenciales en las regiones sirvieron para que también consiguieran elegir parlamentarios y controlar porciones del aparato estatal.

A eso se adicionan los históricos vínculos de la izquierda comunista con las guerrillas. Las FARC, más que un fenómeno campesino surgido en medio de la violencia partidista, son un engendro del Partido Comunista. De este subsisten pedazos camuflados en el Polo Democrático y en reductos populistas del Partido Liberal que se resisten a condenar la ''lucha armada'', aún más, defienden su vigencia. Lo mismo ocurre con organizaciones no gubernamentales y empresas de comunicación vinculadas estrechamente o surgidas del seno de las guerrillas y cuya misión es la misma adjudicada al demolido entorno político de ETA.

En Colombia es apremiante trabajar en blindar las instituciones democráticas. Se necesitan normas que proscriban partidos políticos, estructuras disfrazadas de organizaciones sociales y medios de comunicación que hacen parte de la estratagema del narcotráfico y el terrorismo. Y segundo, está pendiente erradicar definitivamente la teoría general de la justificación del crimen, sólo así superaremos la barbarie de los siglos XIX y XX. En eso Europa va a la delantera.

sábado, 15 de diciembre de 2007

RECOMENDADO: EL PAIS - Madrid

REPORTAJE: LA CONEXIÓN VENEZOLANA
El narcosantuario de las FARC

JOHN CARLIN 16/12/2007

La guerrilla colombiana de las FARC ha encontrado su santuario en la Venezuela de Hugo Chávez. Cuatro desertores y varias fuentes de los servicios de inteligencia y diplomáticos detallan a EL PAÍS la extensa y sistemática cooperación que determinadas autoridades venezolanas brindan a las FARC en sus operaciones de narcotráfico.

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PASO HACIA LA PAZ

Publicado el sábado 15 de diciembre del 2007, El Nuevo Herald, Miami


RAFAEL GUARIN

El alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, el más conocido líder de izquierda, afirmó al rechazar a las FARC que no se ''puede seguir legitimando ese verde oliva''. Esa actitud, junto a la de otros de sus competidores que desde la oposición aspiran suceder a Uribe, puede ser el camino hacia un acuerdo nacional que prive a las FARC de uno de sus instrumentos más ventajosos: el aprovechamiento de las contradicciones en el debate democrático.


En éste reside una de las claves que explican su existencia durante más de cuatro décadas. Mientras esa guerrilla tiene un plan estratégico de largo plazo para la toma del poder, al que circunscribe cada uno de sus movimientos tácticos, no ha existido una política de seguridad de Estado que trascienda gobiernos, partidos y liderazgos individuales, sino bandazos y bandazos.

La habilidad guerrillera para utilizar las contradicciones llegó a su cima en 1998 al lograr que el despeje militar de una zona en el sur del país fuera eje de la campaña presidencial y que los candidatos concursaran por ofrecer más a las FARC. El resultado fue el desastre de desmilitarizar 42,000 kilómetros cuadrados y someter a la población de cinco municipios a la dictadura del terrorismo. Al igual que en el gobierno Betancur (1982-1986) se empleó el diálogo como táctica para obtener espacio político, sin renunciar a la ejecución del plan estratégico.

Aunque la seguridad democrática ha golpeado duramente a las FARC, su sostenibilidad política no está garantizada. La personalización de la política, que ha sido su fortaleza, es ahora su principal debilidad y lejos de ser un factor de aglutinación divide a los partidos políticos. Las FARC lo saben, como también que agudizar las contradicciones entre gobierno y oposición empleando los secuestrados, constreñimiento internacional y campañas de propaganda, puede llevar a un giro en las elecciones presidenciales de 2010. Se trata de construir un nuevo escenario que les permita respiro militar, avanzar en el reconocimiento de beligerancia y reivindicar la supuesta derrota de la seguridad democrática y el Plan Colombia. Todo sin abandonar la táctica del diálogo.

Por eso los planteamientos del senador Gustavo Petro y de Garzón, miembros del Polo Democrático, sin ser nuevos son importantes. Petro propuso una hoja de ruta a manera de ''plan de salida a la guerra'', un pacto democrático que termine ''definitivamente el uso de la combinación de las formas de lucha'', una política de seguridad de Estado e incluso, acercándose más a Uribe, reconoce en las fuerzas militares un rol indispensable.

El alcalde admite éxitos de la política de seguridad, niega carácter de izquierda a las FARC y critica a quienes desde esa orilla, léase el candidato Carlos Gaviria, con ''consideraciones teóricas'', terminan legitimando el escenario guerrillero. No hay que olvidar que Gaviria anunció estar dispuesto a reconocer beligerancia a las FARC si es elegido presidente.

Algo similar sucede en el Partido Liberal. El expresidente César Gaviria ha dicho que se debe ''impulsar una política de seguridad firme y eficaz que preserve los logros alcanzados de este gobierno''. Para Rodrigo Rivera, el más comprometido con una propuesta de unidad contra la violencia y quien lideró en 2003 el acuerdo antiterrorista suscrito por los principales partidos políticos y que fracasó por desinterés del gobierno, ''nunca es tarde para corregir el error de habernos polarizado en asuntos de orden público'' y ``el acuerdo nacional en materia de seguridad debe hacerse ahora o en últimas para la elección de 2010''.

No obstante, Rafael Pardo cree que ''la política de orden público es de la esencia de la competencia política'', es decir, discrecional de la agenda de los partidos y de cada gobierno, pero enfatiza en la necesidad de un acuerdo sobre la liberación de los secuestrados y el desmonte del paramilitarismo.

Mi conclusión: Es urgente el consenso para fenecer lo que queda de las FARC y blindar tanto de afanes electorales como de guerra política los resultados alcanzados. Estas posturas de algunos candidatos de la oposición son una oportunidad para un acuerdo nacional que junto a la política de seguridad cobije una solución humanitaria al secuestro, fortalecimiento de la justicia y desmantelamiento definitivo del paramilitarismo. El acuerdo liquidaría los planes en el corto plazo de las FARC y con presión militar podría contribuir a doblegar su voluntad de lucha. Sería un paso más hacia la paz.

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